lunes, 8 de febrero de 2010

Carril de atropellos

El bravo agente Más Largo que un Día sin Pan fue elevado a la categoría de héroe policial en todo el estado. Su hábil destape de los asesinatos del cine Marlon lo había colmado de palmadas en la espalda y medallas honoríficas, además de otras promesas venideras como la inmediata promoción al puesto de ayudante del subinspector adjunto de reserva, lo que equivalía a cobrar cuarenta euros más y pegarse el día rellenando formularios. Pero para eso Largo debía coger el alta: Tras la solución del caso Marlon cogió una depresión tremenda y mezclaba antidepresivos con relajantes y bourbon malo, pizzas revenidas y palitos de merluza congelada y caducada tres años atrás. Día sin pan nunca superó la muerte de Guapo con ganas. Y a la Administración le salía muy caro tener a un agente de baja indefinida y cobrando en tiempos de crisis. Para revertir la situación no apelaron al coste, sino a que el gran compañero debía tirar para adelante. Lo mandaron a varios especialistas, le corrieron unas juergas oficiosas, le llevaron al casino. El resultado fue inapelable: Un psiquiatra cogió una depresión aguda, dos agentes se divorciaron cuando sus revolcones extramaritales vieron la luz y otro policía se hizo ludópata. Dada la eficacia de la “operación Largo de alta”, fue la misma inspectora Sota de Espadas la que tomó las riendas y se sacó un postrero as de la manga: Cuadrícula de Excel. El agente Luis Mateo Sanjuanes era un auténtico friki de los formularios y las normas. Se sabía el código penal de memoria y el reglamento de pe a pa. Hubiera podido embaucar a más de un abogado tripón con sus estatutos pero nunca utilizaba su sapiencia legal para actuar al margen de la ley. Era el único, junto a Largo precisamente, que no se había apartado unos gramos de polvo blanco incautado para disfrute personal.
A Día sin pan no le cayó bien Cuadrícula de Excel. Le copaba por todos los lados: sabía más que él, buscaba mejor en los ficheros, conocía de modo insuperable la ley y era todavía más persistente. Por eso cuando Cuadrícula apareció por su puerta con el informe Lane sólo se le ocurrió eructar whisky barato. Excel sólo añadió que era DYC y Largo explicó de mala gana que se le había agotado el bourbon. Nada cambió para Largo, que seguía encerrado en casa castigando su hígado y puliendo sus regoldos. Cuadrícula venía cada día con pizzas del chino y compartían sus pesquisas. A las dos semanas el larguirucho empezó a colaborar preso del tedio.
El caso no parecía complicado. Un tipo demandaba al ayuntamiento de Lane por daños personales. Al parecer había sido atropellado por un vehículo no identificado en uno de sus múltiples carriles. El nota exigía al Pleno una indemnización millonaria como responsable civil subsidiario. La ciudad de Lane era de reciente construcción. En ella sólo vivían ricachos y vampiros del ladrillo. Con cámaras en cada cruce y cada esquina era la meca de la seguridad. Que un forastero exigiera una suma millonaria tras ser atropellado en sus carriles era un timo y un desplante. Desgraciadamente el tramo del accidente no era grabado por el gran hermano.
La ciudad de Lane tenía una particularidad por encima de muchas otras. Se le llamaba la Meca de la circulación y aglutinaba muchos carriles para vehículos. Una calle cualquiera contenía carril peatonal lento y otro rápido, carriles coches gama baja, media y alta, carril tetrapléjico, carril bebé para carritos, carril ciegos, carril bici, patín-carril, carril footing, carril taca-taca para ancianos, carril funcionarios de la administración, carril moto, carril ebrios, carril senil, carril tranvía, carril gimnasia, carril saltador, skate-carril, carril carnaval-semanasanta-halloween-navidad, carril compra, carril sordos, carril bus, carril taxi, carril policía, carril ambulancia, carril bomberos y carril visita guiada. El demandante fue a cruzar los veintinueve carriles y un vehículo no identificado lo arrolló. Realmente no importaba cuál fuera, pues el peatón tenía prioridad sobre todos los demás. La cámara de seguridad del cruce a 100 metros mostraba varios vehículos y viandantes en todos los carriles, por lo que se hacía imposible determinar quién había sido.
Pasaban las semanas y Largo y Excel comenzaron a desesperarse. Nada parecía mostrarles quién podría ser el malvado atropellador. Al menos Cuadrícula traía unos bollos recién hechos buenísimos. Estaban completamente atascados. Era evidente que el culpable no iba a aparecer por la puerta confesando su atroz tropelía, y sin embargo se trataba de gente adinerada que no sangraría demasiado por soltar noventa mil euros. De repente Largo sintió que una chispa de lucidez iluminaba la oscuridad de sus pupilas. ¿Y si el accidentado fuera en realidad el responsable del atropello? Excel buscó en su enciclopedia normativa y encontró una excepción dentro de un caso excepcional de prioridad peatonal. A partir de ahí Largo salió de su whiskypocilga, cogió el alta y empezó su auténtico trabajo de campo. Dos días después el demandante fue denunciado por atropello sin prioridad. El ayuntamiento se personó como acusación particular y la víctima y principal testigo fue rescatado de la vergüenza de su hogar. Se trataba de un ciego que chocó con el demandante cuando este último cruzó el carril ciegos. Aunque la prioridad debiera ser para el peatón en cruce, ésta se perdía en el supuesto de que el ciego no llevara perro guía, como era el caso. El invidente desconocía la normativa y ocultó su participación ante la imposibilidad de afrontar semejante indemnización en caso de ser declarado culpable. Poco pensaba que después de las investigaciones del friki y el sagaz larguirucho sería el peatón jeta el que le pagase, tras sentencia judicial, cien mil aliviadores euretes. Se compró un perro guía de los buenos y se puso ciego de ginebra, aunque esto no tenía mucho mérito.
Cuadrícula de Excel fue ascendido por su participación y Largo renunció a su puesto apalabrado. Se conformó por solicitar la permuta de motorista a policía de a pie. Mientras tramitaban su cambio Día sin Pan se preguntó qué nuevos compañeros le depararía su recién estrenado estatus.

5 comentarios:

  1. Cómo me gustan estas historietas policiales, aunque me he perdido el capítulo que llevó a Largo al alcohlismo y la depresión, así que me tendré que poner al día... Por otro lado, qué pereza tener que cruzar tanto carril... ;P

    dirty saludos¡¡¡¡¡¡

    ResponderEliminar
  2. Me encantan estas historietas. Lo mejor "La operación largo de alta" así está bien cogerse una depre...Y Cuadrícula de excel me parece muy gracioso. Congratulations por tu artículo.

    ResponderEliminar
  3. Se deprimió por la muerte de su anterior compañero, "Guapo con Ganas", pero que en el fondo era normalito.
    Es seguro que Cuadrícula de Excel volverá en algún momento a la vida de "Más Largo que un Día sin Pan". Y no será el único.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. "...se puso ciego de ginebra, aunque esto no tenía mucho mérito."
    Ja, ja, ja

    ResponderEliminar